Reflexiones sobre SuperTicket

Por Roberto Pérez Antolín

¿Qué es SuperTicket? Básicamente la premisa inicial es incluir valor añadido a la entrada tradicional para un estreno de cine con elementos seleccionados por las majors para satisfacer las necesidades de la audiencia. Y, ¿cuáles son esos extras? Bien, aquí surge uno de los principales problemas que ha provocado el lento desarrollo internacional de este concepto: no existe una homogeneidad en cuanto a la oferta, no hay unos estándares claros, y cuando eso sucede, a los consumidores se les confunde.
Desde su lanzamiento en Estados Unidos con Guerra Mundial Z en 2013 hasta los más recientes estrenos, SuperTicket ha incluido como parte del pack un sinfín de variaciones en el concepto.
Guerra Mundial Z ofrecía por el precio del pack a 50 dólares la posibilidad de ver la película dos días antes del estreno general (uno de los valores añadidos más apreciados por los fans más entregados), unas gafas de coleccionista 3D, el póster de la película, una bolsa pequeña de palomitas y la descarga digital en HD de la película desde el día en que estuviese disponible para Home Entertainment. Esto en Estados Unidos significa entre tres y cuatro meses después del estreno en cine. No suena mal esta oferta, aunque, en estos momentos de crisis, ¿quién estaría dispuesto a pagar 50 dólares por este “producto” en España? Se nos antoja que muy poca gente.

No sólo el precio es una barrera para la más rauda expansión de este concepto, también lo es la espera, la falta de inmediatez. Los dos elementos principales del SuperTicket son la entrada de cine y la descarga digital, pero, ¿es realmente apetecible para el consumidor adelantar el dinero antes de ver la película en cine, para cuatro meses después poder disfrutar de la película en formato digital? La respuesta parece que es no. No, hasta que las ventanas entre los diferentes formatos se flexibilicen y el precio del pack sea mucho más ajustado.
Las ofertas actuales en Estados Unidos se han simplificado, siendo mucho menos rimbombantes. En general se limitan a entrada de cine y descarga digital de la película (una media de tres meses después del estreno en cines), eso sí, a un precio mucho más razonable. Pero los resultados aún no suponen un éxito como para tirar cohetes, de ahí el tiempo que las majors se están tomando para lanzar este modelo a nivel internacional de una forma más intensiva.

Grandes mercados para la industria de Hollywood como Australia aún no han lanzado este concepto, mientras que Reino Unido, el segundo mercado de Home Entertainment más importante para las majors tras Estados Unidos, ha lanzado esta iniciativa recientemente con la película protagonizada por Anthony Hopkins El caso Heineken. En este caso, SuperTicket solo podía adquirirse en los Cines Empire, y por el mismo precio de una entrada de cine tradicional se podría descargar el archivo digital de la película a través de Wuaki.tv en el momento en el que estuviera disponible.

A destacar de esta acción el interesante movimiento por parte del proveedor de contenidos digitales para conseguir publicity e impacto mediático siendo parte de la “Premier” de esta iniciativa en el Reino Unido, pero, ¿era ésta la película idónea para lanzar un concepto novedoso de explotación? Los resultados han sido más que humildes.

Principales dificultades
Uno de los temas principales a tener en cuenta cuando se analiza esta iniciativa es la dificultad en su ejecución debido a la cantidad de partes implicadas en la acción. Algunas majors, las menos, tienen departamentos de marketing compartidos entre Cine y Home Entertainment, pero marketing y la venta del concepto es sólo una pequeña parte del proceso. La mayoría de las majors tienen sus divisiones separadas, con objetivos separados y prioridades separadas. Incluso hay majors en las que Home Entertainment físico y digital están separados. Esta idiosincrasia de los estudios hace que estas iniciativas entre divisiones sean extremadamente complicadas de llevar a cabo. Si a esto se le añade la necesidad de encontrar un socio dentro de la exhibición y otro socio dentro de la distribución digital de contenido que sean relevantes y con una base de consumidores suficiente, hace que la ecuación se complique más y más.
¿Cuáles son las expectativas de SuperTicket para España? Hasta que no se demuestre lo contrario, parece que esto no será una prioridad para las majors. Mientras haya cuatro meses de ventana, el valor añadido de ofrecer por el precio de la entrada de cine una descarga digital gratuita no parece un reclamo suficiente. Quizás cuando la exhibición dé un paso definitivo hacia la distribución de contenido en formato digital, la conversación sea diferente. Yelmo lo intentó, Cinesa lo pensó… veamos qué pasa con el desembarco del gigante mexicano Cinépolis en España, quien ya tiene su propia plataforma para la distribución de contenido digitales en México, Cinépolis Klic.
Para aquellos que quieran ser los primeros en reservar su película en formato digital desde la fecha de estreno en cines, está disponible la venta anticipada a través de iTunes. Al menos así, podrán ver la película en cines antes de comprometerse a la compra en soporte digital.

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