Martin Thomsen: “Esta guerra de precios del petróleo es buena para la economía y mala para el planeta”

Por Gonzalo Toca

 

Martin Thomsen, de nacionalidad brasileña, madre argentina, padre alemán y mujer e hijos españoles, sabe que sus maletas de piel son… una segunda piel. Ahora, más de 15 años después de cursar su Executive MBA en IE, vive en Estambul y es director general de BP Turquía.

¿Por qué se ha desplomado el petróleo hasta un 60% en los últimos dos años?

Los precios se han desplomado, porque la demanda también ha caído en grandes potencias mundiales como China mientras los niveles de producción se mantenían o hasta aumentaban. Había y hay demasiado petróleo en el mercado y esto lo han potenciado los países de la OPEP, que quieren conservar o ampliar su cuota comercial. Estamos ante una gran guerra de precios que es buena para la economía y mala para el planeta.

¿Buena para la economía y mala para el planeta?

Buena para la economía, porque hay una transferencia de renta del sector energético a la industria que beneficia a las empresas, al turismo y los hogares. La energía que consumen es más barata. Y mala para el planeta por dos razones: primera, las regiones y países productores ven cómo las inversiones, el empleo y la actividad económica –dentro y fuera del sector de la energía– sufren y generan menos riqueza; y segunda, las energías renovables no son competitivas a 50 dólares el barril y, en consecuencia, el petróleo barato las desincentiva.

Justo antes de 2014, el barril había escalado un 40% y ahora ha llegado a caer, por sorpresa, un 60%. Muy pocas compañías hubieran sobrevivido. ¿Cómo lo han conseguido las petroleras?

Según The Economist, el 30% de las empresas de gas y petróleo no convencionales en Estados Unidos han cerrado, otro 35% ha suspendido temporalmente la producción y las que quedan operativas están en proceso de reestructurarse. Incluso las grandes petroleras que no estamos muy endeudadas hemos tenido que reducir las inversiones y mantener el dividendo con fuertes programas de reducción de costes.

El liderazgo y la flexibilidad de los directivos son vitales para mantener la empresa a flote….

Sin duda. Necesitamos resiliencia y determinación. Tenemos que resistir, como profesionales y como personas, la adversidad, reconociendo lo antes posible que el entorno ha cambiado y, de la forma más objetiva, trazar un nuevo camino que haga la empresa competitiva y sostenible. Sin determinación y una implementación correcta cualquier plan estratégico es papel mojado. El futuro económico y competitivo de las empresas depende ahora de la calidad de sus gestores, que tendrán que entender bien el entorno, predecirlo y actuar.

Y eso en medio de una gran volatilidad.

Esta crisis pone en jaque al sector. Debemos tomar decisiones importantes sobre el modelo de negocio como ganar mayor escala, competir en costes, ser más flexibles y operar en algunos proyectos muy específicos. Todo ello en un entorno cada vez más cambiante que hace que el sector petrolero, junto a otros, esté sufriendo unas crisis cada vez más habituales e intensas.

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