Nabila Toubia: “Debemos educar a los hijos sobre la igualdad”

Por Gonzalo Toca

 

Nabila Toubia Morcos es pura energía y contundencia. También es una sonrisa. Esta sudanesa es propietaria de una consultora de estrategia y recursos humanos llamada EN-CAPS, que dirige desde sus oficinas en Jordania. A pesar de tener una agenda apretada, ha encontrado tiempo para defender los derechos de las mujeres durante años, sobre todo en países árabes, mediante el International Women´s Forum. Su visión del feminismo es, al mismo tiempo, un ejercicio de admiración y cariño hacia los hombres que valoran y apoyan a sus hijas y compañeras de trabajo, una llamada a la responsabilidad a las familias que deben educar en la igualdad y una confianza inmensa en las posibilidades de la mujer siempre que crea en sí misma, que colabore con otras mujeres en vez de verlas como rivales y que aprenda a cooperar con los hombres. También es una mirada vigilante sobre los gobiernos y las empresas que tienen que favorecer la igualdad.

Nabila Toubia, mujeres, igualdad

¿Por qué considera que su experiencia con IE Business School ha sido importante para su carrera?

Para empezar, porque hemos organizado programas conjuntos de gestión y liderazgo para mujeres entre IE y la sección jordana del International Women´s Forum, que he presidido dos veces.  

Además, yo misma he sido alumna de IE Business School. Estudié un AMP Blended que me permitió, gracias a la enorme diversidad de los alumnos, entender mejor las necesidades de otras culturas y otros sectores. También me dio la oportunidad de conocer a unos profesores absolutamente extraordinarios. El segundo programa que cursé fue un GSMP, es decir, un Global Senior Management Program dirigido por IE y por la escuela de negocios de la Universidad de Chicago. Me cambió totalmente la mentalidad… ¡Ya no volví a pensar igual! Aprendí a fijarme sobre todo en la estrategia de las empresas y en la manera de alinearla con el modelo de negocio.

¿De dónde proviene esa pasión por defender la causa de las mujeres en el mundo árabe?

La pasión viene de mi padre, que era un capacitador de mujeres, un defensor de las mujeres…, porque creía en ellas. Por supuesto, también mi madre. Los dos se preocuparon de que cada una de las hermanas fuese más segura y enérgica que la anterior. Te voy a hablar de nosotras: una trabaja para el African Development Bank, otra es neurocirujana y está comprometida con la lucha contra la mutilación sexual femenina que ocurre, sobre todo, en algunos países africanos, la pequeña es la vicepresidenta del banco Wells Fargo y yo dirijo mi propia consultora, llamada EN-CAPS. Nuestros padres también se preocuparon de enseñarle a nuestro hermano que debía respetarnos siempre. Ni siquiera cuando teníamos doce o trece años y nos peleábamos le dejaban levantarnos la mano. Mi padre le dijo: si lo haces, tendrás que marcharte de casa.

Así que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres debe empezar en la propia casa y no en el Parlamento…

Exacto. La política es necesaria y yo simpatizo con algunas medidas que se han tomado para favorecer la igualdad y la presencia de las mujeres en puestos directivos. Sin embargo, todo debe comenzar en casa. Como nos ocurrió a nosotras, [golpea la mesa de madera de su despacho cinco veces para enfatizarlo] son los padres los que tienen que educar a sus hijos en la igualdad de derechos y oportunidades. Mi marido y yo le enseñamos a nuestro único hijo desde el principio que no había tareas de mujeres en casa, que todos compartíamos todo lo que había que hacer y que yo trabajaba igual que su padre. Hoy él también es un defensor de los derechos de las mujeres y lo está demostrando con la educación de su hija.

También le he escuchado decir que piensa que las mujeres y los hombres somos muy diferentes en las empresas. Y eso no lo afirma solo como defensora de la igualdad entre los sexos, sino también como una consultora que ha asesorado a multinacionales para que apuesten por sus trabajadoras.

Es que lideramos y gestionamos de forma distinta. Los hombres tienden a ver los problemas con menos atención a los detalles pero con más perspectiva y una visión general que, a veces, a nosotras nos falta. Las mujeres son más sistemáticas y más perfeccionistas que los hombres en el trabajo, pero es importante que eviten que el perfeccionismo y la atención a los detalles les impidan ver un problema en su conjunto. Otra prioridad en la agenda de las mujeres debe ser que aprendamos a cooperar entre nosotras en vez de vernos como rivales y que comprendamos que, para alcanzar la igualdad, también necesitamos colaborar con los hombres.

Hasta una mujer enérgica y segura como usted tiene malos días…. ¿Qué le inspira entonces? ¿Qué le ayuda a sacar fuerzas de flaqueza?

Esto no suelo decirlo pero lo diré: soy cristiana y tengo una fe fuerte; mi abuelo era pastor en Sudán. Además, estoy convencida de que, cada vez que no consigo algo y no lo sigo intentando, me estoy fallando a mí misma. Me he convencido de que si no cuido de mí nadie lo hará. He sido viuda durante los últimos 24 años y mi único hijo, Michael, vive lejos. También me ayuda a seguir adelante sentir que tengo la responsabilidad de devolver a mi familia y a la sociedad todo lo que me han dado.

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