La puja por ser la nueva “City”

Tras el referéndum del Brexit realizado el pasado mes de junio y de cara al inicio de las negociaciones en marzo de 2017, las apuestas se ponen sobre la mesa para decidir qué ciudad se perfila como una alternativa real a la “city” londinense. Ámsterdam, Madrid y Frankfurt se incluyen en la lista y son vistas con buenos ojos. Se evalúan las ventajas y desventajas y se piensan cuáles son los reales beneficios para la ciudad de albergar empresas como bancos de inversión o importantes multinacionales.

Mientras ciudades como París y Dublín coquetean con Goldman Sachs o Morgan Stanley, las posibilidades de que ambas ciudades se conviertan en alternativas no logran calar aún. Ámsterdam, sin embargo, pareciera ser buena candidata y hay quienes la ven como una alternativa real. Karl Guha, presidente del grupo bancario mercantil Van Lanschot, dice claramente que “las finanzas están en el ADN de los holandeses” y Jan Paternotte, líder del partido D66 en el ayuntamiento de Ámsterdam asegura que la ciudad cuenta con la infraestructura ideal para ser un centro financiero y empresarial: dispone de un aeropuerto que conecta con Europa, Asia y América.

Pero ¿son suficientes estos argumentos para que se convierta en el centro financiero europeo? ¿Qué hay de las condiciones contempladas en sus leyes bancarias? Aquí su punto débil, pues en febrero de 2015 se aprobó la Ley Neerlandesa de Políticas de Remuneración de Entidades Financieras que fija un tope del 20% sobre los bonos pagados al personal de la industria financiera. En el resto de Europa las bonificaciones se limitan al 100% del salario.

Frankfurt también juega sus cartas, pero a pesar de que Alemania es económicamente más estable y que su centro financiero concentra la representación de aproximadamente 200 entidades bancarias del mundo; hay analistas que no consideran apropiado que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) se instale en la misma ciudad de la Eurozona donde se está el Banco Central Europeo.

Madrid pisa fuerte

José María O’Kean Alonso, profesor Asociado de Entorno Económico de IE Business School, asegura en su artículo “La oportunidad de España ante el Brexit” que se ha abierto la puerta para encontrar un nuevo proyecto de país y se ha mostrado una alternativa para “soltar el lastre que ha impedido a la UE y a la Unión Monetaria seguir avanzando en el sueño europeo. Ahora, se proponen intentar dar un salto más hacia la unión bancaria, la armonización fiscal y la unión política, entre una serie de países elegidos”.
Frente a este escenario la alternativa es, a juicio de José María O’Kean, que Madrid y Barcelona atraigan inversiones, talento y empleo, con el objetivo de convertirse en grandes ciudades financieras e institucionales.

A esto hay que agregar que en términos de infraestructura Madrid se posiciona con ventaja. Kian Abouhossein, analista de JP Morgan, ve a la capital ibérica como la mejor opción con respecto a disponibilidad de oficinas comerciales para albergar la marea de empresas que se instalarían en la ciudad. Los números son claros: 16% de oferta en Madrid, frente a 12% de plazas en el resto de las urbes.

Hay que decir, además, que el precio promedio de los alquileres en Madrid es inferior al de Ámsterdam, Frankfurt y París. Y ya para cerrar con buena calificación, la conexión de España con Hispanoamérica sería favorable, entendiendo que podría facilitar la conexión entre América y Europa en términos financieros.

Quién pierde y quién gana

Es claro que el Brexit marca un punto de inflexión en el desarrollo económico de Reino Unido. Las valoraciones son predictivas y hasta tanto no se inicie el proceso de negociación y se evalúe la tendencia, no será posible aproximarse con exactitud a las implicaciones positivas o negativas.

En este caso, José María O’Kean considera en Brexit: Nacionalismos y antisistemas que “el Reino Unido, o quizás Inglaterra sin Londres, y Gales, han renunciado al mayor mercado del mundo, al espacio económico con la población con mayor poder adquisitivo y a alejarse a la integración de países con sistemas democráticos y de bienestar social más consolidados”. Ya se ha dicho, el impacto del referéndum va a depender del proceso de negociación entre el Reino Unido y la Unión Europea.

El recorrido apenas comienza. Las negociaciones iniciarán en marzo de 2017 y ser profetas del desastre a priori y en estos tiempos no tiene sentido alguno. Si bien el Brexit obliga a Reino Unido a replantearse acuerdos comerciales, entendiendo que multinacionales deben mirar a otras ciudades, también es cierto que, de acuerdo con el mecanismo legalmente establecido por la Unión Europea para iniciar la salida de Gran Bretaña, el camino llevará tiempo de negociación.

En este caso es preciso puntualizar que:

1.- El Reino Unido tiene 2 años para negociar un acuerdo comercial y se beneficiará del mercado único hasta entonces; por lo que asegurar que habrá un impacto repentino en el comercio, es cuando menos, arriesgado.

2.- Es posible negociar acuerdos con países con los que la Unión Europea no mantiene alianzas comerciales y así obtener beneficios económicos.

El próximo año será, sin duda, decisivo tanto para Reino Unido que empezará a dibujar su ruta, como para las ciudades que hoy se perfilan como candidatas. Un año sin duda de replanteamiento y que apunta a evaluar las posibilidades de crecer como potenciales ciudades económica y comercialmente fuertes. Las proyecciones no son más que escenarios predictivos, por lo que es preciso esperar a que inicie el diálogo y definir valoraciones.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario


*