“Nadie va a estar mejor con el Brexit”

El Brexit sería, de por sí, una temática económica y política de interés para el Hay Festival. Pero se convirtió en especialmente relevante al ser comentada por Peter Florence, director de los Hay Festival que fundó junto a su padre, Norman Florence.

Sin duda se trataba de un tema complejo para ser tratado en sólo una hora de ponencia. Sin embargo, Florence y el profesor de IE Fernando Fernández, experto en macroeconomía, supieron seleccionar las claves del asunto para la interesada audiencia congregada en Hay Festival (Segovia).

Los motivos de dejar la UE

Florence comenzó su intervención con la calma del que ya ha asimilado las malas noticias y la cercanía del que no presupone al público unos conocimientos previos. Decidió explicar el motivo del Brexit con un ejemplo práctico: una conversación real que mantuvo en un tren con un matrimonio de avanzada edad sobre los temas que más les preocupaban de la permanencia del Reino Unido en Europa.

Él les preguntaba si creían que la salida de la Unión Europea iba a solventar sus problemas, y ellos respondían con un “sí” rotundo.

Él sacaba a colación las estadísticas sobre los beneficios que aportaba la inmigración, y ellos miraban hacia otro lado, considerando que esas estadísticas no eran ciertas.

“Esto se lo cuento porque aquí se plantean algunos de los hechos más aberrantes del tema del Brexit. En los últimos veinte años ha habido una gran oleada de desinformación en el Reino Unido hacia todo lo que viniera de fuera”, lamentó Florence. “Una de las cosas más curiosas de la situación británica es el alarmante nivel de ignorancia respecto de la Unión Europea”. De hecho, el día posterior al referéndum, Google publicó que la pregunta más formulada había sido “¿Qué es la UE?”. “La gente no sabía qué estaba votando, y esa es la vulnerabilidad principal de la democracia: que acepta el cinismo”.

Así pues, este resultado insólito tendría que ver con el desarrollo económico y con una cuestión generacional. “Los jóvenes que emigraron a la ciudad sí quieren permanecer”. También con “la narrativa de derechas” que quiere tener el control del país. “Las generaciones futuras ya no van a tener la migración como fuente de ingresos. Pero el sentimiento de ‘no queremos extranjeros’ es perverso. No es real, son tópicos. En realidad, la mayor parte de la migración que llega al Reino Unido proviene de India, no de la Unión Europea”.

Pero el profesor Fernando Fernández puntualizó que el problema “no es que los que están a favor del Brexit estén locos. No podemos decir solo que son tontos y los han engañado. Los países tienen que reconocer que la migración es un problema que importa a la gente y ocuparse de él”.

Aparte de esta desinformación, otra explicación del resultado de la consulta es, según Florence, que la clase media se ve amenazada: “La clase trabajadora se siente abandonada porque cada vez ve más personas más jóvenes y más cualificadas que vienen del resto de Europa”.

Fernando Fernández añade un motivo más: cree la Unión Europea “no ha sabido explicarse”. Y no piensa que sea una cuestión de que los periódicos no informen bien, sino que pone más bien el foco en los gobiernos. “Los gobiernos nacionales, de forma sistemática, han culpado a la Unión Europea de sus problemas”. Si había recortes, los gobiernos transmitían: “serán los europeos, que nos lo imponen”. Y entonces la gente, lógicamente, empezaba a odiar a la Unión Europea: “qué bien viven, no trabajan nada…” Ante esta situación, Fernández lanzó una pregunta que quedó sin respuesta inmediata: “¿Cómo podríamos conseguir que los gobiernos nacionales se hicieran responsables de las decisiones que toman sin culpar a los demás?”

Otra gran parte de las objeciones a la permanencia del Reino Unido en la UE tiene que ver con los reglamentos que vienen de Bruselas, según explicó Florence. “Pero esa normativa de la que quieren escapar es supranacional y es vinculante en el caso de que firmen cualquier acuerdo con la Unión Europea. Además, los juristas van a tener que redactar una normativa muy semejante para el Reino Unido. Es muy irónico y hasta divertido”, se resigna el experto.

“La cantidad de trabajo que conlleva salir de la Unión Europea es ingente”, coincide Fernández. “Algunos abogados británicos lo han estimado en cuarenta años”.

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Las consecuencias

“El Brexit es una mala noticia y no solo para Europa, sino para todo el mundo. Es ir hacia atrás”, asegura Fernández, que descarta que sea viable cualquier opción de negociación del Reino Unido con la Unión Europea una vez que el país se encuentre fuera de esta. “Negociar un acuerdo de libre comercio mejor que el de la Unión Europea no va a ocurrir. El del Reino Unido es un mercado muy pequeño comparado con los 500 millones de personas que hay en la Unión Europea”, explica Fernández, que duda mucho de que se puedan juntar los elementos necesarios de confianza mutua para que esta salida funcione económicamente. “No puedes tener acceso al mercado sin tener al mismo tiempo libertad de circulación. Esto no va a funcionar. Echa por tierra la base de los tratados de la Unión Europea, que apuestan por la libertad de circulación de bienes, servicios, personas y capital. No creo que la Unión Europea vaya a negociar algo que sacrifique esta libertad sin que cambie de forma radical la propia Unión Europea”.

Otra de las consecuencias interesantes que señalaron los expertos fue la pérdida de posiciones de la City, el distrito financiero de Londres, con respecto a otras capitales europeas. La City, que despierta casi tanto resquemor entre los que votaron “sí” al Brexit como los propios extranjeros, será una de las grandes perjudicadas. “Hay algo que la City no va a poder mantener sin ser miembro del Mercado Común: la capacidad de reclutar a los mejores”.

Las consecuencias del Brexit ya se están notando, y no solo en las personas que trabajan en política o economía. Las están sufriendo los extranjeros que están trabajando o estudiando en el Reino Unido, y a los que sus empresas o universidades no pueden garantizar nada sobre su futuro a pesar de contar con la mejor de las voluntades. “Así que sí va a haber muchos cambios”, augura Fernández, por si a alguien le quedaba alguna duda. Y añade: “Me preocupa la gente”.

Peter Florence se une a esta preocupación. “Nadie va a estar mejor con el Brexit. Miles de personas van a estar peor”, afirma de forma rotunda. “No hay ninguna lógica en el Brexit. Es una situación extraordinaria que espero que sea única. Es como si te duele la cabeza y te das un tiro en el pie: no tiene sentido. Es una de las pocas ocasiones en las que nadie se beneficia”.

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