Trabajo y satisfacción personal: Yousef Tuqan y Helen Hayes

Yousef Tuqan Tuqan y Helen Young tienen perfiles diferentes. Los separan miles de kilómetros de distancia, desde Emiratos Árabes a la Costa Este de Estados Unidos, y en un primer vistazo podría pensarse que su concepto de éxito individual está igualmente alejado. Pero coinciden en una idea: integrar su trabajo dentro de un plan de vida más amplio. Y ambos hicieron cambios en sus vidas después de pasar por situaciones drásticas que los invitaron a reflexionar.

 

La búsqueda del equilibrio personal

 

Yousef Tuqan se levanta cada día a las cinco y media de la mañana. Poco después acude al gimnasio a entrenar, de ocho a ocho y media desayuna y luego se ducha. A las nueve en punto está en el trabajo. A Yousef se le nota al hablar que está orgulloso de esta disciplina autoimpuesta.

 

Hoy trabaja de responsable de marketing digital para Careem, una startup similar a Uber en Emiratos Árabes. Es un puesto más cómodo que el que tenía en Flip Media, una agencia de publicidad digital de la que era copropietario y que en 2012 fue comprada por Leo Burnett. El año anterior a eso fue de duro trabajo para vender la compañía a buen precio y los dos siguientes aún lo fueron más, hasta que Yousef pudo recoger el dinero de sus acciones y marcharse. “Desde fuera se puede ver como éxito. Trabajo, viajes, dinero”, enumera con empeño antes de suavizar el tono. “Lo que no ves es el coste humano”. Su salud sufrió y su matrimonio también. “El problema que mucha gente tiene es que la pirámide está invertida. Pones tu trabajo delante de todo. Tu segunda prioridad es tu relación de pareja y tu familia y tu tercera prioridad es tu salud y tu forma física”, comenta. “Creo que es el error que yo cometí”.

En sus horas más bajas Yousef decidió apostar por sí mismo. Y lo primero era la salud. Pasó de tener sobrepeso a un bienestar físico propio de las personas deportistas. “Para mí el verdadero éxito es encontrar un equilibrio entre tu salud, tu vida personal y tu trabajo”, afirma. Y para esto no hay otro camino que la organización y la disciplina.

Yousef Tuqan, trabajo, éxito

Yousef entrena todos los días antes del trabajo. “Cuando el día empieza a las nueve de la mañana ya no puedes controlarlo. A veces tienes que quedarte hasta más tarde, pierdes el tren o simplemente estás cansado”. Aunque el trabajo consume muchas horas de su día, él siempre saca tiempo para sus relaciones sociales. Un buen momento para ver a amigos es la comida. La agenda de la semana siempre está programada con antelación.

 

Hace unos 15 años Yousef también pasó por un proceso en el que adelgazó y empezó a hacer deporte. Después volvió a caer en los viejos hábitos. ¿Podría volver a pasar lo mismo? El miedo está ahí, aunque la apuesta de ahora es mucho más fuerte. Y Yousef tiene claro el camino. “Intento no ponerme excusas a mí mismo y ser disciplinado”.

 

Mirar hacia dentro

 

En 1989 cayó el Muro, se terminó el siglo XX históricamente hablando y empezaron a cambiar muchas cosas. Un día de aquel 1989, un avión que no era el previsto y un vuelo que no salió como debía también cambiaron la vida de Helen Young Hayes, experta en análisis financiero.

 

Helen se encontraba entre los pasajeros de aquel avión, que realizó un aterrizaje forzoso como nunca antes se había logrado en una simulación y como tampoco se lograría después. Considera un milagro estar viva hoy. El sentimiento religioso es intenso en Helen cuando explica su historia. También lo es el concepto de destino.

 

Supieron con 30 minutos de antelación que iban a hacer un aterrizaje de emergencia. Y esos instantes le cambiaron a Helen la forma de ver las cosas. “Pensaba por qué estoy aquí, cuál es mi propósito”, recuerda. Cuando aterrizó se sintió como si le hubieran devuelto la vida. “Y la cuestión para mí era qué iba a hacer con ella”.

Helen Hayes, trabajo, éxito

A partir de entonces cambió por completo su forma de invertir y dejó de guiarse solo por el retorno económico de la inversión. Fundó con su marido un orfanato en Kenia, donde reside un 12% de los 48 millones de huérfanos que hay en África. “Fue una llamada al servicio, hacia los demás”, indica. Hoy uno de sus compromisos más fuertes es con One Thousand and One voices, un fondo que permite a las familias financiarse unas a otras. “La misión es que unas familias inviertan en los negocios familiares de otras”.

 

Cuando se la pregunta por satisfacción personal, Helen comenta que tener su familia y criar a sus cinco hijos (dos de ellos adoptados) ha sido más gratificante que cualquier logro profesional. Pero su nueva forma de invertir también la ha marcado. Uno de los proyectos que menciona es RedSun, una empresa sudafricana que se dedica a procesos de crecimiento de cultivos. “Hemos sido capaces en un tiempo corto de generar 3.200 empleos en una región que experimenta un 65% de desempleo”, señala. “El retorno financiero es sólido, pero para mí el retorno social de esta inversión me ha hecho más feliz que cualquier otra inversión en mi vida”.
Helen cree que debemos mirar más a nuestro yo interior para “vernos como una persona que tiene un papel que jugar en una historia más grande y no solo ver los avances personales”. Ahora está en una nueva aventura con Activate Workforce Solutions. ¿La misión de la empresa? “Conectar a gente que está marginada en mi comunidad con trabajos que puedan ayudarles a salir de la pobreza”.

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