Lucas Vidal: “Estoy trabajando para vivir mi sueño”

La banda sonora de su vida se compone de trabajo, esfuerzo y sacrificio. Es la melodía que acompaña a la historia de un chico que desde muy pequeño tenía muy claro cuál era su sueño y que no ha dejado de perseguirlo hasta alcanzarlo. Lucas Vidal, con tan sólo 31 años, está triunfando como músico en Hollywood y ha compuesto la banda sonora de películas como Fast&Furious 6 o la más reciente Palmeras en la nieve. El pasado día 10 de diciembre tuvimos la oportunidad de escucharle hablar en directo en el último evento de IE Global Alumni Relations de 2015.

Es uno de los compositores más jóvenes en ponerle música a una cinta de Hollywood y, por eso, muchos le consideran un “niño prodigio”. Pero Lucas no se ve así; él se define como “un tío normal” que siempre ha tenido claro lo que quiere y al que le apasiona su trabajo. Su energía –incluso con jet lag–, su ilusión y su marcado sentido del humor transmiten esas ganas de comerse el mundo. Esto le ha llevado, a pesar de su corta edad, a crear la banda sonora de más de quince películas, la mayor parte de ellas americanas.

Su historia de amor con la música surgió cuando él era tan sólo un niño y comenzó a tocar el piano. Sus padres lo llevaban a conciertos de música clásica y, a la vez, veía cómo su abuelo fundaba y dirigía la productora Hispavox. Lucas creció entre partituras, instrumentos y melodías.

Cuando se hizo mayor, la carrera de Derecho se interpuso en su camino, pero Lucas sabía en el fondo que eso no era lo suyo. Su oportunidad se presentó con una beca para estudiar en la Universidad de Berklee, en Boston, donde descubrió la música para cine. “Me cambió la vida. Era algo que me gustaba tanto que en todas las clases me sentaba el primero, a pesar de que siempre había sido muy mal estudiante”, recuerda Lucas.

Sus estudios se vieron interrumpidos cuando le detectaron cáncer. Tras recuperarse en Madrid, volvió a Berklee con más fuerza que nunca y dispuesto a revolucionar la universidad junto a Steve Dzialowski, por aquel entonces estudiante y hoy en día su socio. “Conocí a Steve y me dijo que quería hacer algo conmigo porque tenía talento y mucha jeta”, comenta Lucas entre risas. Así, juntos pusieron la música de cortometrajes con la Orquesta Sinfónica de Boston y organizaron un concierto con 150 músicos en el Boston Symphony Hall al que acudieron el cónsul, el alcalde…

Tras graduarse se mudó a Nueva York para estudiar en Juilliard, en la escuela de música. El hecho de haber exprimido al máximo su paso por Berklee y Juilliard le ayudó a conseguir sus primeras películas y a dar el salto a Los Ángeles. Allí, él y su socio Steve montan “Music&Motion Productions”, a la que luego se suma “Chroma”, para producir la música de tráilers.

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¿Cuál es el secreto tras esta carrera meteórica? Lucas no lo duda: “esfuerzo”. Para él, vivir en Los Ángeles no consiste en ir a fiestas. Cada día se levanta temprano y va al estudio a trabajar con su equipo. Muchas veces come delante del ordenador y se le van las horas entre partituras y guiones. Reconoce que es adicto al trabajo y que no es capaz de cogerse unas vacaciones largas. Pero es feliz, porque está haciendo lo que le gusta: “estoy trabajando para vivir mi sueño”, afirma.  

Movido por su pasión, Lucas no para. En su mente inquieta hay cabida para bandas sonoras de películas y trailers pero también para ballets o música electrónica. No quiere adelantar nada, pero tiene claro que quiere seguir creciendo en el mundo de la música y aprender de los mejores.

Desde niño, Lucas ha sido un soñador. Se vio a sí mismo subido en un escenario dirigiendo a una gran orquesta que tocaba las canciones que él componía. Hoy está viviendo ese sueño. Su historia es un ejemplo de superación y demuestra que con pasión y esfuerzo los sueños, al final, se acaban haciendo realidad.

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