Miriam González Durántez, una mujer inspiradora

Miriam González Durántez –en Reino Unido Miriam Clegg– proviene de un pueblo de Valladolid, Olmedo, de donde salió para estudiar Derecho. Eligió la carrera porque le abría muchas puertas. En medio de su formación, durante un curso en Brujas, conocería a su futuro marido. González Durántez mantuvo una charla con la periodista de The Economist Anne McElvoy en el marco del Hay Festival, en el campus de Santa Cruz La Real (Segovia) de IE.

McElvoy jugó el papel de entrevistadora, conduciendo las respuestas de González Durántez. El tema rondó la labor de la entrevistada con la iniciativa ‘Inspiring Women’, que se encuadra dentro del proyecto ‘Inspiring the Future’. Cuando su marido, Nick Clegg, viró de la política europea a la nacional, la familia tuvo que emigrar a Reino Unido. A González Durántez le tocó reinventarse laboralmente (actualmente trabaja en la firma especializada en cuestiones legales Dechert). Algo parecido –aunque no en el plano laboral– tuvo que hacer cuando Nick Clegg fue elegido para liderar a los liberales y comenzó la campaña electoral de 2010.

De la noche a la mañana González Durántez se encontró en la escena pública, ante la mirada de todos. ¿Qué aprendió de todo esto?, preguntaba McElvoy. “Que la gente en general intenta ayudar”, fue la respuesta rápida de González Durántez, por muchas cosas que se dijeran en los medios en aquellos momentos. Recuerda una anécdota concreta, cuando un diario británico la puso como mala mujer y mala madre porque Nick Clegg tenía que compartir con ella la tarea de llevar a sus hijos al colegio. “A nadie se le ocurrió preguntarle a él si quería hacerlo”.

Ni que decir tiene que estar en la esfera pública permite otro tipo de cosas, como concienciar. González Durántez se dio cuenta de que en la campaña electoral de 2010 había pocas mujeres en política. Así surgió la raíz de Inspiring Women, una iniciativa que toma a mujeres adultas como ejemplo para las jóvenes y adolescentes. La idea es que estas mujeres acudan a colegios y den charlas para acercar su experiencia a las nuevas generaciones de chicas, para afianzar la confianza en sí mismas.

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¿Por qué esto es necesario? González Durántez lo ilustró con una anécdota. Explicaba que si a un grupo de niños pequeños (de ambos géneros) les preguntas qué trabajo creen que harán los otros niños de mayores, su respuesta era abogado, médico y profesiones por el estilo, cuando señalaban a niños; mientras que si era niña su futuro era como modelo, peluquera u organizadora de fiestas. La entrevistada afirmó que los niños no nacen sexistas, pero no dejó de destacar la importancia de esta realidad. “Es algo que hay que cambiar colectivamente”.

El cambio se favorecerá en la medida en que veamos a más mujeres en todos los sectores, tal y como apunta González Durántez. La organización se centra sobre todo en niñas de 13 y 14 años, aunque también trabaja con otras edades. Uno de los descubrimientos que hicieron es que las chicas entre 11 y 21 años les dijeron que sentían no tener suficiente acceso a ciertos ámbitos, como la política, citada anteriormente.

González Durántez comentó que el objetivo es desafiar algunos estereotipos. El momento esperado es “cuando las niñas piensan ‘puedo ser como esta mujer porque es una mujer real’, cuando te ven en persona, no en la tele”, señala la abogada. Pero no trabajan solo con mujeres famosas. De hecho, sus comienzos, como todos los comienzos, fueron precarios. Estaban ella, una profesora de yoga y una mujer que trabajaba en un banco.

En la charla salieron a relucir los temas más espinosos. González Durántez no los eludió. “No tengo ningún problema en que las mujeres que no quieran llegar a ciertos niveles o hacer ciertos trabajos no los hagan, pero que las que quieran hacerlo, lo hagan”. Mientras que sobre el término ‘femi-nazi’ se preguntó “¿en qué otro contexto asocias la palabra nazi a un colectivo?”. Pero también se ciñe al pragmatismo. “No puedes tenerlo todo. Tres hijos, socializar, una carrera exitosa. La maternidad está llena de compromisos. Pero también para el hombre”, opina.

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