Nick Clegg: “Lo que quieres hacer y lo que la realidad te permite es distinto”

Una de las conferencias que levantó mayor expectación en el Hay Festival, celebrado en Segovia con la colaboración de IE University, fue la que tuvo como protagonistas al ex viceprimer ministro británico Nick Clegg y al periodista Pedro J. Ramírez, en papel de conductor. Tras una declaración de principios de este último, afirmándose como ciudadano de centro liberal y sentando las bases para una conversación relajada, la primera pregunta se lanzó al aire. “¿Qué fue mal?”

En las elecciones de 2010 el partido liberal de Nick Clegg obtuvo el 23% de los votos y 57 escaños, pero este año la cifra de escaños bajó hasta los 9. Una grave derrota, consecuencia sobre todo del desgaste por su papel en el gobierno junto al conservador David Cameron. El político comentó que hubo una gran presión en contra de lo que hicieron en el gobierno. Su falta de experiencia y la situación de plena crisis que vivía el país terminaron quemando a Clegg.

“Hacer cosas polémicas para arreglar la economía coincide más con lo que se espera de un partido conservador, no de uno liberal”, apuntó el político británico en el aula magna del campus de Santa Cruz la Real. Y entre estas cosas estaban dos grandes temas: las tasas de la enseñanza y la reforma electoral. Las primeras subieron mientras el partido liberal estaba en el gobierno. “Fue muy controvertido y nos hizo mucho daño, porque era totalmente contrario a lo que pusimos en nuestro manifiesto”, indicó Clegg, quien añadió que no tenían alternativa, algo que intentaron explicar a la gente sin lograrlo.

“No puedes esperar que la gente te siga, especialmente en grandes reformas, a no ser que te tomes mucho tiempo en explicar cuál es el problema. Y nosotros no lo explicamos bien, lo hicimos con prisa por la crisis económica”. Una anécdota personal quizá ilustre mejor los tiempos que vivió Clegg y ayude a dibujar al personaje. Cuando los ministros fueron a verle a su despacho para pedirle que diera luz verde a la subida de tasas él les preguntó si se podía esperar un año. La respuesta fue un no, pues la universidad estaría ese año quejándose. Con la perspectiva que da el tiempo Clegg reflexionó, no sin cierta ironía: “Tenía que haberles dicho: dejadles que se quejen durante un año y la gente verá que hay un problema”.

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Clegg era consciente de que la subida de tasas aludía a algo muy emocional como es el futuro de los hijos. Pero el segundo asunto no era menor. La reforma electoral también era clave en su programa. “Tenemos un gobierno que ha ganado solo con un 24% de los votos”, destacó el político para dar idea de la importancia de esta cuestión. Para tratar de asegurar un cambio, los liberales propusieron el concepto político de los laboristas, pero ellos no los apoyaron.

El desgaste fue tal que empujó a Clegg a grabar un vídeo pidiendo disculpas, que se haría viral en YouTube gracias una modificación musical. “En la política como en la vida se tarda mucho en ganar reputación, pero la puedes perder en un instante”, comentó, para después añadir volviendo a comparar la política con la vida, “lo que quieres hacer y lo que la realidad te permite es distinto”.

Pedro J. llevó la conversación al terreno de los nacionalismos. Escocia y Cataluña tenían todas las papeletas para aparecer. El periodista habló de diferencias históricas y legislativas, pero también similitudes. “¿Qué puede hacer un estado cuando una proporción alta de su población quiere la secesión?”, planteó.

Clegg dio un viraje. “Estamos experimentando un cambio”. El político señaló que el mundo en que vivíamos era de izquierda o derecha, jefes o empleados, lo público o lo privado, nociones que fueron polarizadas por la Guerra Fría. “Realmente el liberalismo tiene una alternativa a esto, pero no lo está haciendo muy bien”. Todo lo contrario que los nacionalismos, que sí han logrado penetrar en este bipartidismo levantando la identidad como bandera, tal y como razonó el británico. La pregunta no queda respondida, pero la insinuación está lanzada. La alternativa del liberalismo o el centrismo debería servir para contrarrestar a los nacionalismos, al ofrecer una opción distinta a las dos fuerzas políticas principales.

Tras una pasada corta por el papel de la prensa en Reino Unido, “lo que me preocupa es cuando una parte de la prensa se alinea con los intereses de una parte de los políticos”, Clegg habló sobre Europa. Destacó que muchos ciudadanos no creen que la Unión Europea pueda proteger hoy su seguridad, que va desde las fronteras a la economía. El político británico cree que la UE está fallando cuando no puede “persuadir a la gente de que los ingredientes básicos de su seguridad están a salvo”. A pesar de ello señaló que es importante colaborar entre todos para sumar fuerzas, especialmente en un mundo globalizado como el de hoy.

Aún hubo tiempo para que se preguntara a Clegg por el populismo. “Vivíamos en un mundo en el que la gente tenía trabajos, dinero para comprar regalos”, el político hizo hincapié en los cambios que ha habido en los últimos años y que han dado al traste con todo esto. Asocia el éxito de discursos populistas al miedo, por tus hijos, por perder el trabajo. “Es totalmente comprensible desde el instinto humano”. Si alguien afirma que tiene una solución maestra para estos problemas es fácil creerle. Para contrarrestarlo, Clegg incide en que hay que dar respuestas políticas atractivas a los problemas de hoy.

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