La esperanza en la innovación

John Hope Bryant es fundador y presidente de Hope, una organización que se define como “un banquero privado sin ánimo de lucro para los pobres y la clase media baja”. También es consejero de Barack Obama y autor de un libro con un título muy provocativo. Cómo los pobres pueden salvar el capitalismo. De visita en Madrid por invitación de Guillermo de la Dehesa, presidente del Consejo Rector de IE Business School, dio una clase magistral en el Alumni Forum Madrid.

Bryant es alto. Tiene rasgos duros y un inglés pausado, con voz grave. El tema de su ponencia no podía ser otro que “la innovación es la esperanza”. Tras aclarar que, debido a su tradición dentro de la iglesia negra, espera que el público conteste a sus locuciones, se lanzó a una sesión de halagos a todos los que hicieron posible la conferencia.

“Estados Unidos, la primera economía del mundo, es también el único lugar del mundo donde puedes encontrar gente de todas las razas y, dentro de EE. UU., California y Nueva York, las economías más grandes, son también los lugares más diversos. No creo que eso sea una coincidencia”, dijo mientras paseaba por el escenario, “tenemos que reimaginar riqueza y pobreza”.

La riqueza, explicó, viene de la pobreza, ya que es creada por los emprendedores y muchos de los emprendedores vienen de la nada. La pobreza no es algo financiero, sino falta de autoestima y de confianza en uno mismo y cuando tus modelos de éxito son raperos y camellos. Los chavales brillantes tienden a seguir esa senda y a poner ahí su esfuerzo.

Un camello puede ser un “mercader de la muerte”, pero desde luego “no es estúpido, ya que debe entender conceptos como importación y exportación, marketing, seguridad, servicio al cliente…” Los chicos que huyen de la policía podrían ser Mario Draghi ya que necesitan “el mismo conjunto de habilidades”. Un potencial desperdiciado que de ser aprovechado podría crear riqueza. Un emprendedor. “Los arcoíris solo pueden salir después de las tormentas”.

Wallmart, UPS… el 40% de las mayores compañías de EE UU fueron fundadas por inmigrantes y todos esos grandes negocios que hoy vemos inmensos comenzaron como un pequeño negocio, “hasta Coca-Cola”. “Los pequeños negocios salvarán vuestro país”, concluyó Bryant antes de sentarse, “los niños, con un buen modelo de comportamiento y 100 dólares”, pueden salvar el mundo.

Mira el vídeo de la ponencia aquí:

(Visited 21 times, 1 visits today)

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *