Gobiernos emprendedores

Al-Zain S. Al-Sabah llevaba un abrigo blanco, de grandes solapas. Desde detrás del atril del IE Alumni Forum, mientras se colocaba bien el micrófono, advertía la respetable que estaba allí no como productora de televisión ni periodista, sino en su papel de servidora pública, de subsecretaria del flamante Ministerio de Juventud de Kuwait.

“Cuando dejé la compañía que había creado, una de las mayores empresas de medios de Oriente Próximo, para trabajar para la Administración, mucha gente pensó que estaba loca”, contó andando por el escenario, con las manos entrelazadas. ¿Dejar un ambiente creativo, innovador, por otro que es sinónimo de “corrupción, burocracia y salarios bajos”? Sí, desde luego, debía estar mal de la cabeza. ¿Qué la llevó a dar el salto? El entorno hostil para el emprendimiento en el que vivía y la necesidad de cambiarlo para mejor.

Funcionarios de la Edad de Piedra, regulaciones absurdas y obsoletas, sobornos, arbitrariedad… “Como cuando tuve que conseguir un sello para renovar un permiso y, tras 12 días y visitas a siete ministerios, descubrí que ese sello específicamente estaba en una habitación, en un sótano, en una mesa con un funcionario que aparecía una vez a la semana, cuando le apetecía”. Desafíos con los que tuvo que enfrentarse para crear su empresa y que busca derribar, como un topo tras las líneas enemigas, desde dentro del sistema.

Uno de sus primeros pasos fue dar a conocer la juventud que tenía un ministerio. Usando las redes sociales, el pregonero del nuevo milenio, lanzaron un concurso para pedir a los kuwaitíes que diseñaran el futuro logo del cuerpo administrativo. Aunque recibieron más de mil propuestas, parte de las respuestas no fueron agradables. “Si lo hace el Gobierno seguro que está amañado”. “Seguro que al final es feo”. “Todo lo que hace el Gobierno es malo”. Pero al final el concurso llegó a su fin. Un joven, de gran talento y antes ignoto, ganó el premio.

Al involucrarse, Al-Sabah comenzó a ver un patrón. En Inglaterra, India, Canadá, Francia, EE. UU., Singapur, Portugal… ejecutivos y emprendedores, frustrados por las Administraciones, se sumaban a Gobiernos para “mejorar el mundo”. En su vocabulario, llama a esta nueva experiencia entregovernments, un neologismo compuesto por “emprendedor” y “gobierno”. Los define como Gobiernos que reclutan talento en forma de emprendedores para ayudar a las burocracias a ser más eficientes y creativas.

Tras alabar las muchas habilidades de los emprendedores y startups —”nadie sabe hacer más con menos”, “somos la gente que cambia el mundo”—, reconoció que la situación estaba lejos de ser ideal. “El sistema parecía irreal, incomprensible”, pero en lugar de luchar contra él, lo dejó de lado y se puso a trabajar para seguir creando el Ministerio de la Juventud, ganándose la confianza de los jóvenes, “contratando más emprendedores”, usando las redes sociales. “Nosotros no somos el Gobierno, somos vosotros”.

Pese a estar aún en los primeros pasos, ya han creado una oficina donde es posible dar de alta una empresa en el sistema en unos veinte minutos. Quieren simplificar “radicalmente” las leyes existentes. Fomentar las políticas públicas de trabajo. Saben que son un proyecto piloto, pero que el sistema no se cambiará a sí mismo. Que debe atravesar, como un topo, las líneas enemigas y luchar por el entregovernment.

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