A favor del Open Plan o desdibujando los límites del espacio

Guzmán de Yarza Blache, Arquitecto y Director del IE Master in Design for Work, Retail and Learning Environments

Existe en la actualidad un gran interés por lo que se ha venido a llamar el Futuro de los espacios de trabajo y en general por todos aquellos aspectos relacionados con los entornos laborales corporativos y vinculados al emprendimiento y la innovación. Lo que durante mucho tiempo fue considerado como la Cenicienta[1] de la arquitectura, el diseño de espacio de trabajo, ha comenzado a ser entendido en los últimos años en su verdadera relevancia social y política, cuanto que constituye uno de los elementos vertebradores de la denominada Sociedad del Conocimiento[2] en la que indudablemente nos encontramos inmersos en la actualidad.  Esta sociedad ha generado nuevos modelos de negocio que ya no reclaman jornadas de 9 a 5 ni miden la eficacia de sus empleados por el número de horas que pasan en sus puestos de trabajo, sino que entienden la productividad laboral como una suma de factores mucho más compleja que demanda a los empleados la generación de un valor añadido basado en la creatividad y la innovación.  De igual modo, durante las últimas décadas ha tenido lugar un progresivo cambio del contrato social, desde modelos institucionales, sociales y corporativos profundamente jerarquizados y piramidales hacia modelos más horizontales e igualitarios.

Estos factores han hecho que desde los años 60[3] se haya implantado progresivamente un tipo de organización espacial denominado Open Plan en empresas de todo el mundo, en las que los empleados ya no trabajan en despachos individuales sino que comparten un espacio e instalaciones comunes. En la actualidad, en países como UK o USA, más del 70% de los trabajadores de cuello blanco trabajan en entornos Open Plan[4]. Además de este tipo de organización espacial, también se han implementado las denominadas New Ways of Working[5] en las que, entre muchas otras medidas, los empleados no disponen de puestos fijos asignados ni tampoco de horarios determinados, fomentando un mejor balance entre la vida personal y la profesional. Todos estos cambios han aparecido en la mayoría de los casos gracias a la tecnología, que ya desde la aparición del teléfono ha permitido trabajar en remoto, no existiendo la necesidad de la presencia física del trabajador junto al resto de sus compañeros. Estos avances en Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) han generado en el espacio de trabajo y en la sociedad en general la aparición de un verdadero desdoblamiento de la vida del individuo entre su existencia real y su existencia virtual, cada vez mayor desde la aparición de las denominadas redes sociales, que le permiten una nueva construcción de su identidad y de su tejido social y relacional.

openplanint

Las políticas Open Plan han venido abanderadas por dos ventajas fundamentales respecto a modelos de oficina tradicionales; por un lado, un aumento de la colaboración y relación entre los empleados, y por otro lado, una disminución sustancial de la cantidad de metros cuadrados asignados a cada empleado, con la consiguiente reducción de la superficie que las compañías deben asignar a su fuerza de trabajo y el correlativo ahorro inmobiliario. En el lado negativo, se han levantado muchas críticas entorno a este tipo de espacios puesto que reducen la privacidad del empleado y su capacidad para generar su propio ambiente o nesting[6], tan necesario para lograr el bienestar del trabajador.  De igual modo este tipo de espacios han sido muy criticados por los problemas de concentración y de ruidos, ya que las conversaciones telefónicas y las actividades diarias de la oficina pueden suponer una fuente continua de distracciones sonoras y visuales.

El debate sobre el Open Plan debe ser enfocado, en nuestra opinión, desde un análisis pormenorizado de las diferentes actividades o modos de trabajar que se desarrollen en las empresas en las que se desee implantar. La aplicación per sé de ese tipo de organización espacial sin atender a la naturaleza del trabajo diario que se desarrolle en cada entorno laboral es lo que ha llevado a la multitud de problemas que una parte de los empleados que trabaja en ese tipo de entornos manifiesta.

Un buen ejemplo es la taxonomía de actividades laborales que la firma de diseño global Gensler plantea en su Workplace Survey[7] de 2009, en el que plantea hasta cuatro actividades básicas en el día a día de los trabajadores; Focus, Socialize, Learn and Collaborate. Por lo tanto, un buen diseño del espacio de trabajo, de acuerdo con esta taxonomía, debería tener en cuenta espacios adecuados para ese tipo de actividades, en los que cuestiones como la acústica, privacidad, transparencia o flexibilidad del mobiliario sean adaptadas a cada una de las tareas básicas. Un acto tan sencillo como incluir unos espacios similares a las tradicionales cabinas de teléfonos, aisladas acústicamente, y en los que aumentar la cobertura telefónica y el wifi mediante repetidores de señal, supone un gran cambio en un entorno de oficina abierta. Si, además, dichas cabinas permiten que el usuario pueda sentarse y apoyar su laptop para mantener una videoconferencia, nos encontramos ante una instalación que sin duda solventará gran parte de las problemáticas más habituales que nos encontramos en los espacios Open Plan  (Ver figura 1).

De igual modo, tener en cuenta que los empleados han de socializar durante la jornada laboral es de capital importancia, más allá de las minúsculas salas de máquinas expendedoras que podemos encontrar en numerosos espacios corporativos, pobladas con mesas altas y taburetes que no invitan al descanso. La inclusión de un espacio acondicionado con algo tan sencillo como un sofá permite que los trabajadores se relajen en determinados momentos del día, en los que no dejan de estar trabajando, sino que lo hacen de una manera diferente al estado de concentración que otros momentos exigen.

Todas estas reflexiones sobre el espacio de trabajo y los cambios que la sociedad está sufriendo de la mano de la tecnología nos llevan a la conclusión de que en la actualidad estamos asistiendo a un profundo desdibujado de los límites tradicionales en los que la Modernidad había dividido la vida del ciudadano. La tradicional división de la ciudad[8] que hacía Le Corbusier entre el trabajo y lo residencial y en general las ideas de arquitectura funcionalista han permeado hasta las diferentes escalas de la actividad humana como lo doméstico o lo profesional, de manera que cada espacio dado es asignado a una actividad única y determinada. Sin embargo, en la actualidad y  de la mano de la tecnología y de los profundos cambios que la sociedad está sufriendo, podemos asegurar que casi cualquier actividad puede ser realizada en cualquier lugar. Esto no sólo es debido a la ubicuidad que proporcionan los artefactos móviles como tabletas o smartphones, sino a la propia naturaleza de las actividades humanas relacionadas con el conocimiento y la información, cuya naturaleza fluída[9] y compleja hace que de ninguna manera podamos entender las actividades humanas como algo estático, unívoco y reglado. El trabajo, el aprendizaje, la socialización o la adquisición de bienes y servicios por parte del individuo se han convertido, irremediablemente, en un proceso de continuidad a lo largo de las franjas horarias, unas franjas que se convierten en 24/7 durante 365 días al año si aumentamos ligeramente la escala de observación hasta un entorno globalizado y multicultural.

Por lo tanto, y como conclusión, creemos que los diseñadores y arquitectos se encuentran en la actualidad ante un momento tremendamente interesante en el que deben reconfigurar muchas de las asunciones tradicionales en las que probablemente se han educado  y comenzar a entender que el espacio del futuro será precisamente eso, espacio, un espacio abierto y absolutamente flexible, adaptado a cualquier actividad humana, ya sea profesional, social o incluso doméstica, un espacio que deberá ser capaz de albergar el cambio y las actividades  más insospechadas, muchas de las cuales todavía ni siquiera están, a día de hoy, inventadas.

[1] Myerson, Jeremy. New Demographics, New Workspace. Gower Publishing Limited. Surrey, UK. 2010

[2] Florida, Richard. The Rise of the Creative Class. Basic Books. London. UK. 2014

[3] Hookway, Branden. Mobility as Management. The Action Office. Office US Agenda. Lars Muller. Zurich. 2014

[4] Wilson, Duncan. Living Workplace. Arup Foresight and Innovation + Incubation. Arup. London 2011

[5] Florida, Richard. The Great Reset. HarperCollins Publishers. London. UK. 2011

[6] Humphry, Justine. Mess or Nest. www. Smartcompany.com.au

[7] AAVV. Gensler Design + Performance Report.  Gensler. 2008

[8] Frampton, Kenneth. Le Corbusier. Ediciones Akal, Madrid. 2002

[9] Bauman, Zygmunt. Modernidad Líquida. Fondo de Cultura Económica. Madrid, 2009.

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